En sus orígenes, Montemolín fue un cortijo de explotación ganadera, con cultivos de dehesa, olivo y cereal. En la actualidad, estamos centrados en el cultivo de olivar y almendros, aunque mantenemos el cereal y también apostamos por el cultivo de pistacho.
En sus orígenes, Montemolín fue un cortijo de explotación ganadera, con cultivos de dehesa, olivo y cereal. En la actualidad, estamos centrados en el cultivo de olivar y almendros, aunque mantenemos el cereal y también apostamos por el cultivo de pistacho.
Cultivamos con mimo,
trabajamos con ilusión.
En nuestra finca contamos con variedades tradicionales como la voluptuosas Verdial Real y Picual o las modernas y delicadas Lecciana, Arbosana, Sikitita y Oliana. Cada año, tal y como nos trae la naturaleza, construimos desde el árbol el mejor coupage que nos da la finca que tanto mimamos.
Nuestro olivar es fruto del tiempo, la experiencia y un profundo conocimiento de la tierra. En él conviven el cultivo tradicional y el olivar en seto, así como modelos de producción convencional y ecológica, aplicados con criterio y respeto. Según la variedad, nuestros olivares se desarrollan en regadío o en secano, siempre guiados por la observación, la precisión y la fidelidad a una forma de trabajar transmitida de generación en generación.
Entendemos el olivar como un legado vivo. Por eso integramos prácticas responsables, convencionales y ecológicas, que aseguran la calidad de hoy y el equilibrio de mañana.
En nuestra finca contamos con variedades tradicionales como la voluptuosas Verdial Real y Picual o las modernas y delicadas Lecciana, Arbosana, Sikitita y Oliana. Cada año, tal y como nos trae la naturaleza, construimos desde el árbol el mejor coupage que nos da la finca que tanto mimamos.
Nuestro olivar es fruto del tiempo, la experiencia y un profundo conocimiento de la tierra. En él conviven el cultivo tradicional y el olivar en seto, así como modelos de producción convencional y ecológica, aplicados con criterio y respeto. Según la variedad, nuestros olivares se desarrollan en regadío o en secano, siempre guiados por la observación, la precisión y la fidelidad a una forma de trabajar transmitida de generación en generación.
Entendemos el olivar como un legado vivo. Por eso integramos prácticas responsables, convencionales y ecológicas, que aseguran la calidad de hoy y el equilibrio de mañana.


